sábado, 29 de junio de 2013

La Conspiración contra Venezuela



Dos grupos de paramilitares colombianos que planeaban acciones criminales contra el gobierno de Venezuela fueron capturados en territorio de este país, donde serán juzgados, en tanto el hecho será puesto a consideración del Consejo de Defensa de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).  Esto forma parte de la conspiración contra Venezuela, que también integran la decisión del gobierno de Juan Manuel Santos de incorporar a Colombia a la OTAN y los atentados perpetrados por la oposición venezolana después de las elecciones del 14 de abril, lo que fue denunciado por el canciller Elías Jaua ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra.

El ministro de Interiores y Justicia de Venezuela, Miguel Rodríguez Torres, informó sobre la detención efectuada el domingo 9 de junio de dos bandas de paramilitares, integradas por nueve colombianos que conspiraban contra el gobierno de Nicolás Maduro.  El primer grupo, integrado por seis hombres, fue capturado en el estado Táchira, en el suroeste, fronterizo con Colombia, y el segundo en la población de Guanare, estado de Portuguesa, al oeste. El presidente Maduro acusó a dirigentes de la organización colombiana Gente del Petróleo, con sede en Bogotá, de financiar a esos grupos paramilitares. Dicha organización también colaboró con grupos opositores venezolanos en el sabotaje petrolero desencadenado en diciembre 2002 y que se extendió hasta febrero 2003. Maduro reveló que dicha organización financió asimismo la compra de 18 aviones de guerra adquiridos a fines de mayo pasado por grupos opositores venezolanos en EEUU, en el marco de sus acciones desestabilizadoras contra el gobierno, lo que fue ya señalado  por el ex vicepresidente José Vicente Rangel.

Incluso el vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón, planteó que el caso fuera investigado de manera bilateral, con participación de la ONU. Maduro  declaró  que “los paramilitares integrantes de las dos bandas capturadas son archiconocidos en el mundo del asesinato político  y del sicariato en Colombia” y que “su plan macabro prevé el asesinato de ciudadanos venezolanos”, incluso del jefe de Estado.

El diputado venezolano al Parlamento Latinoamericano (PARLASUR) y dirigente del PSUV, Roy Daza, recordó la captura de 160 paramilitares colombianos el 9 de mayo de 2004  en la finca Daktar del municipio El Hatillo, en el estado de Miranda. Ese grupo, que después fue expatriado a Colombia, pretendía ejecutar un golpe de estado contra el gobierno de Hugo Chávez. El parlamentario consideró necesario elevar el hecho actual ante el Consejo de Defensa de la UNASUR.

La decisión del presidente colombiano Juan Manuel Santos de integrar a su país a la OTAN tiene también un filo que apunta contra Venezuela, sobre todo por la existencia de siete bases militares yanquis en territorio colombiano que constituyen una amenaza contra todas las naciones sudamericanas, y en primer lugar contra el país fronterizo. Debe recordarse la permanente actitud agresiva del gobierno de EEUU (que detenta el mando efectivo de la OTAN) contra la Venezuela chavista, y que prácticamente es el único país en el mundo que aún  no ha reconocido al gobierno de Maduro. La Asociación Americana de Juristas (AAJ), asociación no gubernamental con estatuto consultivo en Naciones Unidas, acaba de declarar que esa decisión del gobierno colombiano “viola tanto el derecho interno del país como el proceso de integración latinoamericana y caribeña, plasmada en la UNASUR y la Celac, y pone en riesgo la negociación con las FARC para poner fin al conflicto armado interno de más de medio siglo, que estaba avanzando”.

La declaración, fechada el 11 de junio y firmada por Vanessa Ramos, presidenta de AAJ Continental, Hernán Rivadeneira, secretario general, y Beinusz Szmukler, presidente del Consejo Consultivo, basa sus conclusiones en la Constitución de Colombia, en el Tratado constitutivo de UNASUR y en varias resoluciones adoptadas por los 33 países que constituyen la CELAC. En conclusión, “la AAJ repudia la tentativa del presidente de Colombia y reclama el cese de toda negociación con la OTAN”.

El canciller Elías Jaua denunció ante la Comisión de DDHH de la ONU en Ginebra y su presidenta Nancy Pillay los atentados cometidos por los opositores, al llamado de Henrique Capriles, después de las elecciones del 14 de abril, que se tradujeron en 11 muertos, incendios y destrucciones de locales públicos. La oposición sigue sin reconocer los resultados de estas elecciones, a pesar de que fueron auditados en su totalidad por el Consejo Nacional Electoral, con un resultado que certifica su absoluta corrección en un 99,98%. Otro hecho: la FAO reconoció a Venezuela por sus méritos en la  reducción del hambre y la desnutrición. Ello fue destacado por el presidente Maduro en París, donde se reunió con el presidente François Hollande, pero este logro significativo tampoco fue reconocido por la oposición.

viernes, 21 de junio de 2013

Estados Unidos siempre necesita justificaciones.



"Nuestra comunidad de inteligencia ha determinado que el régimen de Assad ha usado armas químicas, incluyendo el agente nervioso sarín, a pequeña escala, contra la oposición en múltiples ocasiones el último año". Esas palabras de Ben Rhodes, vice asesor de seguridad nacional del presidente estadounidense, Barack Obama bastaron para que el gobierno estadounidense justificara la decisión de enviar armas a los mercenarios que combaten contra el gobierno sirio.

Aunque Rhodes no proporcionó detalles sobre tales informes que según él fueron elaborados por la "comunidad de inteligencia" ni dio pruebas científicas avaladas por instituciones respetables y creíbles,  sus aseveraciones fueron determinantes toda vez que aseguró que provenían de "fuentes múltiples e independientes" de información que aseguraban una "alta confianza".

El gobierno ruso refutó de inmediato tal decisión diciendo que las pruebas –que según el New York Times fueron presentadas por la CIA–  pueden ser falsas, mientras que la OTAN y la UE han pedido que una comisión internacional investigue los alegatos.

La invención de pruebas ha sido algo natural en la política exterior de Estados Unidos. A través de la historia han sido innumerables las ocasiones en que han recurrido a tales subterfugios para justificar ante la opinión pública su política agresiva, la intervención militar y la guerra

A comienzos de 1898, el presidente Mckinley envió el acorazado Maine al puerto de La Habana para “proteger” los intereses de los estadounidenses que en la isla hubieran podido ser afectados por la lucha que sostenían los independentistas cubanos contra el gobierno colonial español. EL 15 de febrero de 1898 en circunstancias “extrañas”, dicha nave estalla  frente al puerto de La Habana falleciendo 260 oficiales y soldados, de los 355 que había a bordo lo que provocó el reclamo inmediato de Estados Unidos contra España, responsabilizándola por el hecho ocurrido (las investigaciones posteriores arrojaron que los españoles no tuvieron nada que ver, y que en realidad se cree que fue una explosión interna debido a la gran cantidad de explosivos que había dentro del barco). Los magnates de los medios de comunicación Hearst y Pulitzer magnificaron el hecho y culpabilizaron a España  con el objetivo de que su gobierno emprendiera una guerra contra este país, cosa que logran cuando el gobierno de Washington envió un ultimátum –casi declaración de guerra– a Madrid, obligando a ésta a iniciar hostilidades, en una confrontación en la que fueron rápidamente derrotados conduciendo  a  una independencia mediatizada que se legalizó posteriormente a través de la Enmienda Platt y que permitió una descarada injerencia de Estados Unidos en Cuba por sesenta años.

El 7 de diciembre de 1941, Japón atacó y destruyó la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái, hundiendo 18 barcos, 5 acorazados, con el saldo de 3.435 estadounidenses muertos (militares y civiles), convirtiendo este hecho en la justificación de Estados Unidos para entrar formalmente en la II Guerra Mundial, lo que no se menciona, es que antes de este acontecimiento ya las relaciones bilaterales eran muy tensas, no por las acciones imperialistas que realizó Japón en China sino por las medidas que  Estados Unidos había adoptado unilateralmente contra el imperio japonés.

Investigaciones posteriores han demostrado que Estados Unidos estaba en conocimiento de la preparación japonesa para el ataque e incluso el día del mismo pudieron detectar en sus radares la avalancha de aviones nipones que se acercaban a Hawái, sin que hicieran nada por impedirlo. El ataque japonés le permitió al gobierno justificar su ingreso en la guerra, decisión que no habían tomado esperando la derrota de la Unión Soviética a manos del ejército nazi.

En otro escenario, a principios de agosto de 1964 ocurrieron una serie de acontecimientos provocados en el golfo de Tonkín (ubicado en la costa de Vietnam) que “justificaron” la intervención militar de Estados Unidos, se acusó a Vietnam del Norte de lanzar un ataque con torpedos al destructor estadounidense Maddox cuando realizaba una misión rutinaria en aguas internacionales el 2 de agosto, dos días después, se imputó nuevamente al gobierno norvietnamita querer torpedear al destructor Turner Joy. Esto llevó al presidente estadounidense Lyndon Johnson y el secretario de Estado, Robert McNamara a mentirle a la opinión pública respecto de esa supuesta agresión que sirvió como argumento principal para la escalada del conflicto y el incremento de la presencia directa de las tropas estadounidenses en la región, la cual fue aprobada por el Congreso otorgándole al presidente Johnson “el poder para tomar las medidas militares que creyera necesarias en el sudeste asiático”. Con esto se dio inicio a la guerra de Vietnam. El pasar del tiempo hizo público que el hecho usado como argumento para la invasión fue falso.

El 13 de marzo de 1979, el líder revolucionario Maurice Bishop y su movimiento de la Nueva Joya, tomaron el poder en Granada, el nuevo gobierno se distanció políticamente de Estados Unidos y buscó el apoyo del campo socialista. En octubre de 1983, una conjura militar encabezada por el vice primer ministro Bernard Coard, logró derrocar a Bishop, disponiendo su arresto domiciliario y posterior ejecución, esto provocó una revuelta social en la isla que derivó en la intervención estadounidense. El presidente Ronald Reagan, informó a la ciudadanía que a raíz  del golpe de estado en Granada corría peligro la vida de un grupo de estudiantes estadounidenses que cursaban sus estudios de medicina en la isla, por lo que se hacía necesaria la intervención de sus tropas,. Lo cierto es que los dichos estudiantes jamás estuvieron en riesgo alguno,  el objetivo real fue impedir que un gobierno revolucionario se estableciera en el Caribe, cuestionando junto a Cuba y la Nicaragua sandinista la hegemonía estadounidense en un territorio estratégico para  sus intereses.

Los sucesos ocurridos en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001 le dieron a George Bush el momento histórico y la oportunidad “perfecta” para derrocar a uno de los “enemigos” de su nación, con el argumento falso  de que Irak poseía armas de destrucción masiva, nucleares, biológicas y químicas, así como ser una de las naciones que albergaba y “protegía” a grupos terroristas, entre ellos Al Qaeda, a quién responsabilizaba por el ataque contra las torres gemelas. Por ello Estados Unidos inició el 20 de marzo de 2003 el conflicto bélico contra Irak sin declaración de guerra formal, toda vez que el Congreso norteamericano le confirió tal potestad al presidente Bush sin el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El Secretario de Estado Colin Powell llegó a presentarse en la ONU con un despliegue de fotografías por satélite que “demostraban” tal verdad, pero después de la invasión, las armas nunca aparecieron.

En el caso actual que nos compete, el de Siria, las pruebas que se han presentado son débiles. Así lo explica el teniente coronel Francisco Berenguer Hernández, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Ministerio de Defensa, en un documento publicado el pasado mayo en el que afirma que "Las apreciaciones visuales, las muestras obtenidas no se sabe de qué modo, que posteriormente llegan a laboratorios situados fuera del territorio sirio, los posibles equipos de inspección independientes que serían dirigidas por las autoridades de uno u otro bando por el territorio bajo su control, y todos los demás intentos de verificación son indignos de confianza en la situación actual”.

Los analistas internacionales afirman que tal decisión fue tomada por el Presidente Obama “bajo presión” y que dicha situación está precisamente sustentada en las dificultades para probar la veracidad de las mismas. Obama habló de una supuesta “línea roja” que El Assad no debería pasar. Esa “línea roja” sería el uso de armas químicas. Lo cierto es que la supuesta confirmación del uso de tales armas llega en momentos en que los sectores más reaccionarios tanto del partido republicano como del demócrata actuando bajo el influjo del lobby sionista exigen un involucramiento mayor de Estados Unidos en el conflicto.  Influyen también los éxitos militares del gobierno sirio en los escenarios de combate y las dificultades internas que atraviesa el gobierno turco, principal plataforma  para las operaciones militares contra el vecino país.

En cualquier caso,  en el ambiente flota la variable de que, de manera directa o indirecta, Estados Unidos podría estar armando fuerzas terroristas radicales que podrían utilizar su poder bélico contra intereses occidentales en el Oriente Medio o en la propia Europa. Evidentemente, al igual que en Libia, Estados Unidos está dispuesto a correr dicho riesgo, incluso poniendo en peligro a sus propias ciudadanos.

Lo que subyace es lo que dijo el periodista británico George Monbiot en los días previos a la invasión a Irak cuando afirmó que “Si Estados Unidos no se estuviera preparando para atacar Irak, se estaría preparando para atacar otra nación. Estados Unidos irá a la guerra porque necesita un país con el cual ir a la guerra”

Presidente Maduro se compromete a luchar contra la burocracia y la corrupción



Nuevos desafíos han marcado al proceso revolucionario venezolano, la desaparición física del presidente Hugo Chávez luego de lograr su reelección en octubre del 2012, creó una nueva etapa en la construcción del modelo socialista bolivariano. La elección de Nicolás Maduro el 14 de abril del 2013, abrió una nueva fase en la construcción del modelo bolivariano. Ante esta nueva realidad surgió un ataque desmedido de la oposición desde el mismo  15 de abril, desconociendo el triunfo de Maduro, bajo la figura que hubo un fraude. Estos hechos vinieron acompañados de una peligrosa campaña desestabilizadora, que geneó varias muertes en sectores sociales del chavismo.

También como parte de ese plan se estructuró una red de  mentiras basada en una campaña mediática sobre un fraude inexistente y en el marco de un  plan internacional orquestado por la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), dirigida por el Gobernador del Estado Miranda Henrique Capriles y apoyada por su partido Primero Justicia (PJ), con el apoyo de EEUU y varios asesores internacionales, como Álvaro Uribe y J.J. Rendón.

La respuesta del nuevo mandatario venezolano fue llamar a la paz, ha desarrollar su gobierno en la lucha contra la inseguridad ciudadana, a través del Plan Patria Segura, estructurado con el ejercito, la guardia del pueblo (sector militar de seguridad ciudadana) y la Policía Nacional, así como las policías regionales y municipales, creando un núcleo de combate y desarticulación de la delincuencia organizada, lo que ha logrado en menos en un mes importante avances en la detención de bandas de criminales, entre ellas las de secuestradores, los que han creado gran zozobra en la sociedad venezolana,

El presidente Maduro se compromete a luchar contra la burocracia y la  corrupción

Maduro ha desarrollado como parte de su presidencia un plan de acción político y económico, creando una nueva forma de trabajo en toda Venezuela: el Gobierno de Calle, estructura donde el tren ejecutivo se reúne con las autoridades de cada Estado, municipalidad, y la sociedad organizada del Poder Popular (los Consejos Comunales) para discutir la problemática gubernamental y social.  Ante esta novedosa forma de gobernar se han creado nuevas expectativas sobre los alcances de esta iniciativa.

El presidente se comprometió con los ciudadanos y el Poder Popular, a combatir la burocracia y la corrupción, a los cuales calificó de contra revolucionarias. Estas acciones responden a una gran reclamo del pueblo organizado, porque muchas de las propuestas e iniciativas aprobadas por el Presidente Chávez y Ministros desaparecían en manos de burócratas inescrupulosos o bajo el abuso de funcionarios corruptos. Ejemplo de esa realidad, fueron algunos señalamientos que hicimos en un trabajo anterior, sobre la ineficiencia y la corrupción en INDEPABIS, organismo rector del control de precios y la especulación.

Acciones reciente realizadas por los organismos de seguridad anti corrupción, ha dejado al desnudo las mafias existentes de extorsionadores y malversadores al interior de INDEPABIS. La detención de varios de estos funcionarios ha demostrado la necesidad de profundizar en  todas nuestras instituciones los controles económicos, revisar las partidas presupuestarias y los controles de los gastos públicos, para poder depurar la mala gestión y la apropiación indebida de los erarios públicos, como lo ha venido manifestando el presidente Maduro. 

El gran desafío de este gobierno es lograr acentuar los controles económicos y potenciar la exigencia y el control de los funcionarios de  las contralorías institucionales y sociales. Los auditores deben ser eficientes y honestos, porque los males enquistados en nuestra sociedad heredados de la Cuarta República, han permitido la malversación a través de “favores”, concebidos por algunos funcionarios como su comisión. Lo lamentable que muchos de estos personajes justifican en las instituciones el derecho a ese beneficio, lo que nos recuerda la frase de los “gestores” de “cuanto hay pa´eso” para que los ciudadanos accedieran a un trámite. Sobre esta herencia nefasta hay que crear los mecanismos de control y aplicar la severidad de las leyes, porque sino muchos de ellos saldrán sin el castigo correspondiente.

En este sentido tenemos que tomar en cuenta que vivimos todavía en un estado burgués, o sea que convivimos con  los falsos valores de la Cuarta República. Debemos ser concientes que se están creando valores revolucionarios, pero debemos ser conscientes también de que  la oligarquía venezolana sigue siendo la dueña de los medios de producción (industria, fabricas, comercios, exportaciones), así como de los valores económicos  y el poder de los medios de la burguesía, propio de períodos anteriores, los que bombardean a nuestro pueblo con mentiras y falsos valores.

martes, 18 de junio de 2013

¿Armas para la paz?



Muchos analistas veníamos planteando la posibilidad de que la crisis europea, llevase al mundo a un conflicto bélico de proporciones, ante la necesidad de poner en marcha sus hoy parados complejos industriales-militares, con bancos desbordantes de dinero, con desocupación creciente que en los menores de 25 años alcanza el 40%. Usar un conflicto interno a complejizar e internacionalizar, es una maniobra perversa, que colocará al planeta ante graves riesgos.

Es otra vez la teoría del Caos, primero se provoca una convulsión tipo reclamo por elecciones, de fraudes, de corrupción, de represiones; luego ante la falta de respuestas comienzan los atentados, que ya no son catalogados de terroristas sino de "rebeldes" por parte de la prensa internacional, alineada con esos intereses; el siguiente paso es el reconocimiento en el exterior de "un gobierno en el exilio" desde donde llegará el financiamiento necesario para prolongar la acción armada; luego los medios empezarán a hablar y mostrar la "brutalidad del régimen" o sea el gobierno legítimo de ese país en la defensa de sus instituciones; luego cuando la ofensiva fracasa se llama a terceros interesados que planteen que su seguridad está amenazada y actúan atacando desde fuera; por último se llama a la "comunidad internacional" a intervenir si es posible a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y si hay veto de Rusia y China como en el caso Sirio, se procede en nombre "de la democracia y la libertad" como lo hicieron en Irak, con las consecuencias conocidas, de centenares de miles de muertos por petróleo. Un canje siniestro.

El costo de este tipo de operaciones, también por el oro negro en Libia fue de 16 mil millones de dólares de financiamiento a rebeldes sirios y mercenarios de todas las partes del mundo, hambrientos de dinero y "libertad". Una compleja trama de intereses coaligados irrumpe en esos escenarios con fines siempre ocultos a los argumentos esgrimidos, son verdaderas carambolas a tres bandas, donde destruyen regímenes poco dóciles a los manejos imperiales, se quedan con sus recursos naturales y emplazan un gobierno títere que les responda a sus demandas. Es la historia de los Imperios a lo largo de los tiempos.

No olvidemos las palabras de Winston Churchill a los pocos días del derrocamiento del Presidente Perón en 1955, en la Cámara de los Comunes: "hoy es el día más glorioso del Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial, hemos derrocado al tirano Perón y lo perseguiremos mientras viva y después de muerto también, para que no quede memoria viva de él". Una repetición calcada de la voracidad imperial en función de sus intereses, ante gobiernos que intentan reconstruir soberanía, ampliar derechos ciudadanos, contemplar los intereses de los pueblos y como plantea del Dr. Aldo Ferrer "vivir con lo nuestro", ante la presión de los organismos internacionales, tanto financieros como políticos, que con los ejes neoliberales intentan que nos integremos sumisos a sus intereses, con perfil agroexportador de comodities, que nos condena a un colonialismo sumiso en forma permanente.

Los países árabes hace menos de 60 años que dejaron de ser colonias británicas y francesas, como así también italianas en las costas mediterráneas. Fueron liberadas bajo condiciones económicas y políticas en regímenes acordes a las necesidades del anterior tutelaje. Fue implantado Israel en la región, sometido y expulsado el pueblo Palestino y se fortalecieron regímenes monárquicos, nunca cuestionados ni demandados de democracia, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Quatar, Kuwait entre otros dispuestos a cumplir junto a Israel, el papel de policías del Medio Oriente, al servicio de los países centrales, verdaderos gendarmes de los intereses concentrados a nivel mundial, que intentan preservar los recursos naturales de esos países bajo su dominio.

Actualmente esta medida de armar ejércitos mercenarios para seguir atacando regímenes que no responden a sus intereses, puede llevar a un conflicto bélico de proporciones, al responder Rusia que proveerá misiles interceptores al gobierno Sirio, ante los ataques iraelíes y las amenazas de extender el conflicto al Líbano y al Estado Palestino. Sin embargo la prensa internacional destaca la presencia, "del eje del mal", del Partido Hezbollah, que tiene miembros del parlamento libanés elegidos por voto popular, contando con el primer ministro y miembros del gabinete nacional del Líbano, pese a lo cual es catalogado de "terrorista" por los mismos que ahora proveen armas a los verdaderos terroristas que operan en territorio Sirio, financiados y abastecidos por los "dueños de la libertad y la democracia" como la Unión Europea y EEUU.

No es lejano a lo que intentan en Latinoamérica, con la Alianza del Pacífico en un intento de debilitar el Mercosur y el UNASUR y al CELAC, construcciones de los pueblos integrados en un objetivo común de emancipación, desarrollo y liberación, como los que soñaron Artigas, Bolívar y San Martín. Lo hacen además con presiones financieras tipo Fondos Buitres, Riesgo País de consultoras privadas, demandas del FMI, denuncias ante el CIADI y la OMC, todas herramientas de los poderes globalizados, en función de un capitalismo internacional codicioso y extorsivo.

Perón nos enseñó que "la política, es la política internacional", por lo cual este análisis es parte de nuestra propia cotidianeidad, aquí en la Patria, que pelea por Soberanía política y económica más Justicia Social, siendo la única forma de lograrlo desde la integración regional en una defensa común de la Patria Grande Latinoamericana.

La paz en Colombia está en peligro.



El gobierno colombiano abrió las puertas al golpismo, al fascismo, a la oposición venezolana, Henrique Capriles Radonsky, con lo cual daña severamente las buenas relaciones entre los dos países sudamericanos. Relaciones que, fue el fallecido presidente Chávez el más empeñado en restablecer luego que las dañara flagrante e inescrupulosamente el también ex presidente Álvaro Uribe, quien no ha cejado en sus planes saboteadores en contra de lograr la paz para su propio país. Planes que se afincan en el odio que aún conserva para el malogrado líder de Barinas.

Como es de conocimiento público, el gobierno colombiano no ha logrado aún distanciarse lo suficiente de la órbita asfixiante de Washington, de tal manera que dentro de los planes de la metrópoli conviene saber que se mantiene la agenda golpista contra el recién electo presidente Nicolás Maduro. No obstante, vale la pena preguntarse, ¿Por qué Colombia, quien en los últimos dos años ha gozado de buenas relaciones con su vecina Venezuela acepta ahora torpedear esas relaciones, recibiendo al bellaco golpista de Capriles, en una afrenta vil que va contra sí misma, incluso? ¿Qué desea el gobierno de Juan Manuel Santos con esa maniobra que conmociona la misma estructura de integración?

Hay que empezar por decir lo que no es esto, para aclararle a algunos desorientados.

Henrique Capriles no llega a Colombia para presionar sobre la transparencia de las elecciones en su país las cuales perdió. Si bien, este es el argumento a flote, subsumidos permanecen los verdaderos.

Como caimanes a la espera que la presa pase frente a su nariz, se encuentran agazapadas las intenciones de la Casa Blanca y el Pentágono de dinamitar, primero que nada, la paz en Colombia que ha empezado a ver la luz con el débil acuerdo en cuestiones agrarias a que han llegado el gobierno y las FARC. En segunda instancia, un ataque certero a la integración económica que se ha fortalecido con la ALBA y la UNASUR por medio de la integración de Venezuela. Última jugada maestra del desaparecido Hugo Chávez junto a los presidentes de Uruguay, Argentina y Brasil en el marco del golpe a Fernando Lugo en Paraguay. Por tanto, para darle un tiro de gracia a esta integración es defenestrar al actual presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, para ubicar después a su aliado, Capriles Radonsky, en el futuro gobierno venezolano que es lo que pretenden con su ya desnudado plan. A la vez, se fuerza ello con el falso desabastecimiento de mercancías de consumo primario y el ataque feroz contra la estabilidad política que ha encabezado la ya tristemente célebre, CNN y sus dos bombarderos: Patricia Janiot y Fernando Del Rincón, como guinda en el pastel.

No cabe duda ahora, que las denuncias constantes y vehementes de Maduro sobre la preparación desde el exterior de planes golpistas guiados por mercenarios de la derecha colombiana y venezolana, asesorados por la CIA y el MOSAD, para sabotear infraestructura productiva dentro de la que se incluye la petrolera, así como asesinar a líderes claves de la Revolución Bolivariana, son concretas y plausibles a medida que avanza el proceso de paz para Colombia. 

Entender que Colombia es un país secuestrado por el norte es imprescindible para ir desenrollando el ardid. Colombia, igual que algunos países del continente, como el nuestro, no tienen una política exterior soberana; las bases militares gringas en su suelo y la dinámica muy activa y desvergonzada a favor del golpe de Estado en su vecina Venezuela, de su oligarquía personificada en Álvaro Uribe Vélez, así lo reafirman. Por ello, la paz en Colombia, que hoy con estos últimos acontecimientos va cuesta arriba, sería un paso determinante y revolucionario de parte de sus verdaderos patriotas de lograr un influjo nuevo para escaparse de la esfera de Estados Unidos y debilitar a su rancia elite. Un indicador que marcaría la pérdida de hegemonía del Imperio en el.

La permanencia de esas bases militares en suelo colombiano que, como lo hizo ver en su momento el Comandante Hugo Chávez, es una amenaza latente, una espina en el costado de América. Pero, si se concretan los acuerdos de Paz en Colombia, su permanencia sería cuestionada fuertemente al igual que lo fue, con la llegada de Correa al poder en Ecuador, la permanencia de la base de Manta, lo cual dio pie a su posterior desmantelamiento. Por ello, las alarmas en el Pentágono y en la oligarquía llanera se encendieron con la tenue luz que arrojó ese acuerdo entre el gobierno y la guerrilla, lo que derivó en esta burda y sucia jugada.

El Imperio y las oligarquías de ambos países lo saben. Ese acuerdo constituiría también un fuerte espaldarazo a las iniciativas del sur por una verdadera reunificación de la patria grande, parte del sueño bolivariano, lo cual concluiría en una integración de casi la totalidad de Sudamérica. Esto, obviamente, amenazaría aún más la supremacía que los Estados Unidos ha mantenido sobre la región durante estos últimos doscientos años, tanto en lo comercial, lo político, cultural como en lo militar.

Por supuesto, dentro de la lógica imperialista que de las relaciones internacionales ha mantenido su elite egocéntrica y racista, ello es peligroso por su carácter de irreversibilidad.

La paz en Colombia es pues, la paz en Venezuela y la paz en la región. La paz en Colombia también representa la independencia para el continente. Poder zafarse de las cadenas de opresión, ignorancia y miseria en que nos mantiene el Imperio y sus secuaces oligarcas de cada una de las naciones que conforman esta parte del mundo.

Por ello, como dijo el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, ese recibimiento que se le dio a Henrique Capriles, tratándolo a la altura de un jefe de Estado, es muy sospechosa. Los líderes de la UNASUR deben estar alertas, pero sobre todo los pueblos, en especial el venezolano que junto a sus fuerzas armadas deben prepararse para una embestida más de la derecha internacional a través de sus traidores y entreguistas.

Confiamos en que una vez más, Venezuela salga airosa de esta nueva afrenta, pues su pueblo, tanto el de las barriadas y el campo como el armado está con ella y su presidente.

Camaradas, camaritas y compañeros.



En ocasiones cuando se conocen opiniones políticas el perplejo se hace presente obligando a la reflexión sobre qué realmente está presente en los actuales momentos en nuestros escenarios políticos. Estas realidades, probable, sean en consecuencia de las matrices de opinión que se han desarrollado desde que se hizo realidad la “toma del poder”, por ejercicio democrático, voluntario y en base a la Constitución y las leyes correspondientes, del Comandante, Hugo Rafael Chávez Frías, y, en consecuencia, del arribo al poder real de la conceptualidad de la Revolución Bolivariana y la propuesta del Comandante Chávez Frías del “socialismo del siglo XXI”. Aquella y estas realidades no son solo palabras y buenas intenciones sino propuestas y conceptos a desarrollar en la praxis y la reflexión obligada en el marco referente que significa que la Revolución Bolivariana es una revolución y es “la Revolución” que se ha propuesto, por el Comandante Chávez Frías, para Venezuela con “la realidad” que el desarrollo que se ha venido ocurriendo desde el Poder real revolucionario ha traspasado fronteras que han retroalimentado a la propia revolución nacional venezolana.

En esa línea de desarrollo, inexorablemente, debemos aceptar que la Revolución Bolivariana tanto como concepto como en sus praxis es, además de sui generis, profundamente, auténtica en sus paradigmas ideológicos y pragmáticos. Debemos comenzar aceptando que la Revolución Bolivariana es, profundamente, incomparable a modelos, tanto en cuanto revolucionarios en sus procesos hacia la toma del poder como es profundamente desigual al ejercicio del poder en revolución permanente de las ya conocidas revoluciones.

Permítasenos exponer, por ahora, un solo ejemplo que transparentemente nos orienta en conocer y aceptar esas diferencias fundamentales revolucionarias. Podemos demostrar que la Revolución Bolivariana en momento alguno ha tratado de imponer sus paradigmas allende nuestras fronteras en todo caso y en contrario, la expresión en praxis de la Revolución Bolivariana a lo interno de Venezuela sí la  podemos considerar que ha servido de espejo a procesos sociales, reiteramos, procesos sociales más allá de nuestras fronteras. Vamos más allá, nos consideramos que el Comandante Chávez Frías permanentemente manifestó la característica autóctona de la revolución, del modelo no copiable y del respecto a todos y cada uno de los movimientos sociales que se manifiestan en nuestro continente americano. Sí debemos precisar que sí es verdad que el Comandante Chávez Frías ha explicado con las precisiones de cada momento las características de nuestra revolución venezolana como es obligado precisar que aquellas propuestas expuestas e impulsadas por el Comandante Chávez Frías a nivel tanto continental como en los organismos internacionales siempre tuvieron sus bases demostrativas en los derechos que tienen tanto todos los “seres creados en sus expresiones sociales” como los derechos que los países y sus gobiernos deben tener y ejercer en el marco de la paz mundial, el bienestar de las sociedades y los respetos mutuo entre los estado-naciones.

Vayamos al contrario. La diputada María Corina Machado expresó que lamentaba la “…poca firmeza...por parte de la Administración Obama ante el régimen de Maduro…” (notitarde.com. Junio, 06, 2013) Ante estas opiniones de la diputada Machado contrastamos las declaraciones oficiales de la UNASUR reconociendo el triunfo y el Gobierno de Nicolás Maduro Moros. Si nos atrevemos a comparar tiempos históricos, ello nos podría orientar a las profundas diferencias que se expresan en modelos, formas y realidades revolucionarias cuales han impactado las realidades revolucionarias latinoamericanas en las cuales incluimos tanto a Centroamérica como a los países de El Caribe con las inteligentes políticas que se han venido expresando en Venezuela gracias a los trabajos cotidianos realizados por el Comandante Chávez Frías en el proceso de desarrollo de la Revolución Bolivariana y, actualmente, por Nicolás Maduro Moros desde que, responsablemente, asumió las responsabilidades tanto del Estado, el Gobierno como del proceso revolucionario venezolano sin copiar modelos.

Según lo arriba expuesto, podríamos precisar que mientras que las derechas venezolanas no han cambiado su discurso, para ser más precisos, no han evolucionado en sus correspondientes paradigmas de ideología de derechas teniendo en la mano cualquier cantidad de análisis y estudios de las derechas europeas, estadounidenses, japonesas, indochinas y filipinas no han logrado reflexionar para proponer al electorado venezolano un programa de derechas acorde y relacionado con las realidades globales venezolanas mientras que las izquierdas venezolanas, gracias al Comandante Chávez Frías quien analizó las realidades histórico-ideológicas venezolanas, han propuesto y lo vienen desarrollando desde el poder real un y el programa de gobierno para Venezuela autóctono, objetivo y factible en el marco de un proceso a largo plazo profundamente diferente a las propuestas pretéritas de izquierda que se expusieron en esos tiempos pretéritos venezolanos. Es verdad que caben las inquietudes de “los tradicionales” de preguntarse sí este proceso revolucionario bolivariano, nacionalista, chavista y, ahora, con las propuestas de Maduro Moros (léase: “gobierno de calle” y “revolución es calle”) es socialista. Es ello muy respetable como respetable es demostrar otras visiones.

La Revolución Bolivariana es profundamente diferente a todas otras revoluciones que se han expresado en la Historia de la Revolución de la Humanidad pero sin descartar que esta revolución venezolana se niegue a la incorporación de perfectibilidades tanto en sus praxis como teóricas en función y en realidad de los procesos de cambios que se vayan expresando tanto en la estructura económica como en la superestructura del estado venezolano. Uno de los temas recurrentes es la crítica al proceso actual de la revolución en China de todo nuestro respeto pero, presentando nuestras correspondientes disculpas, expresan, esas críticas, las lógicas lagunas tanto las cuales se corresponden con el marco ideológico judeocristiano que ha imperado en el llamado Occidente como el lógico desconocimiento, por diferentes razones, de las realidades tanto históricas revolucionarias para no incluir, en esta oportunidad, las realidades cultural-ideológico-históricas del pueblo chino; como debemos incluir los significados de los cambios que se han desarrollado en China desde el Congreso del Partido Comunista Chino celebrado en diciembre del 1978 que se definieron como las “políticas de reforma y apertura” impulsadas por Deng Xiaoping cuales han permitido importantes y fundamentales cambios en la estructura económica china hasta las realidades actuales que han obligado al Pentágono a comenzar a desarrollar lo que José Vicente Rangel Vale ha denominado con precisión como la “nueva política Obama”. Esa política china le está permitiendo posesionarse internacional y mundialmente como, primeramente, una potencia regional y, seguidamente, en un proceso mundial hacia su consolidación como una potencia mundial en el marco de aquella política del Comandante Chávez Frías de alcanzar un mundo multicéntrico y pluripolar en el marco de un nuevo escenario geopolítico internacional.

El Presidente-obrero, Nicolás Maduro Moros, ha expresado la necesidad de desarrollar “zonas económicas especiales” en el marco de las realidades objetivas venezolanas tanto en función de sus ventajas objetivas económicas como y aquí lo novedoso de la propuesta de Maduro Moros cual se diferencia a las realidades expresadas en otras zonas económicas especiales de que esas zonas especiales deberán estar enmarcadas en los paradigmas correspondientes de la Revolución Bolivariana, en el marco dialéctico de la expresión económica socialista en equilibrio de la productividad-ganancia-socialista y el empresariado nacionalista y, evidentemente, agresivo como empresario exportador.

Es de obligación expresar que, por ejemplo, la “zona económica especial” de Shenzhen, al sur de China, concretamente, en la provincia de Guangdong, según visita in situ por nos realizada, en sus principios se expresó con bases extremadamente anti-lógicas cuando analizamos, con la objetividad teórica requerida, como era la sobre-explotación de la masa obrera, entre otras realidades. Lo interesante de la propuesta de Maduro Moros sería que las zonas económicas especiales que se expresen en territorio venezolano deberán estar enmarcadas en los derechos constitucionales y las leyes de la República, especialmente, aquellos derechos referidos a los y las trabajadores. Es decir, que la propuesta de Maduro Moros no solo impacta, sustancialmente, a la estructura económica sino impone los paradigmas de la super-estructura al tiempo que tiene impactos objetivos en la política internacional de la Revolución Bolivariana según las propuestas del Comandante Chávez Frías arriba en mención.

La neo-etapa actual de la Revolución Bolivariana es particularmente importante para la revolución.

La oposición venezolana, los paramilitares y las elecciones de Diciembre.



En distintos artículos, desde hace ya mucho tiempo, venimos coincidiendo con  varios comunicadores sociales en que hay un plan en marcha para terminar con la revolución. Esto no comprende solamente la caída del gobierno, sino también el arrasar con cualquier referencia simbólica que alimente la posibilidad de estructurar una resistencia en torno a ella.

Para que esto ocurra se necesita de la concurrencia de distintos factores y fenómenos que se articulen en un momento dado y posibiliten el desenlace, lo cual no puede ser de otra forma que de manera violenta.

“Salir de Chávez”, es mucho más que un deseo o una consigna expresada en diversas formas, pues para la oposición y el enemigo multinacional, “El Comandante” sigue vivo en su obra y su impronta política, por eso, “Salir de Chávez” es pretender quebrar un fenómeno socio-histórico apuntalado por la relación Líder -Masa más extraordinaria que  haya conocido la historia de Venezuela y es intentar modificar o aniquilar una política nacional e internacional que cambió los paradigmas previstos desde los centros de poder para una nación latinoamericana portadora de uno de los recursos naturales indispensables para la reproducción del capitalismo.

No es antojadizo, ni mesiánico apuntalar la hipótesis de la confrontación violenta por parte de los factores de oposición fascista, representantes de los intereses imperialistas multinacionales, pues desde el inicio del proceso revolucionario la revolución bolivariana ha sido puesta a prueba y año tras año la violencia opositora se ha materializado con su saldo de heridos y muertos.

Nuevamente, en lo que va del año, las fuerzas de seguridad venezolanas han capturado paramilitares dentro del territorio nacional y no se trata de una circunstancia casual o como plantea el inefable Capriles Radonski “Forman parte de las locuras con las que tenemos que lidiar quienes queremos un cambio en el país, son los típicos trapos rojos, las típicas cortinas de humo”,[i] haciéndose el distraído, (por no decir otra cosa) de cuando él participo en el golpe de estado de abril de 2002 y los francotiradores apostados en el Hotel Edén, montados por sus “compañeritos de causa” eran paramilitares colombianos, detenidos, registrados, y liberados de la DISIP por Ovidio Poggioli Pérez[ii], en el breve tiempo en el que usurparon el gobierno.

En 14 años de revolución, esta simbiosis “oposición venezolana-paramilitares-Oligarquía colombiana” no nos es extraña, como tampoco que siempre aparezca el gobierno de EUA, en alguna de sus versiones, involucrado en este intento continuo y perverso de querer borrar del mapa a la Revolución Bolivariana.

Cada año que pasa vemos como los sectores violentos modifican y perfeccionan su accionar y aparecen tácticas y herramientas diferenciadas en su afán  desestabilizador. Venezuela es sin lugar a duda un laboratorio de la teoría de la GBI (Guerra de Baja Intensidad) en el cual se desarrollan diferentes estrategias conspirativas, como nos ilustra el profesor Pavel Rondón, en su muy buen artículo “Guerra de III y IV Generación”   publicado en el CORREO DEL ORINOCO el miércoles 17 de Abril de 2013, en el cual nos dice:

“La guarimba se modifica, combinando elementos de guerras de III y IV generación, así fue este lunes, actuaron en todo el país, atacando sedes del PSUV, CDI y otros.

Eso supone una organización previa como: determinar los objetivos, conocer vías de acceso, si tienen protección; entrenar en manejo de armas y de bombas incendiarias y fragmentarias; camuflajes y otras previsiones. Esas son técnicas de formas de guerra irregular, de III generación.”

Alguien financia, alguien entrena y alguien recluta.

En este marco ¿cómo se ubica?, ¿cómo encaja la participación electoral de la oposición fascista?

Como un parapeto, como una caja de resonancias mediática, desde la cual  desprestigiar a las instituciones de la nación y generar una imagen distorsionada de la realidad con discursos demagógicos e insidiosos que contribuyan a minar el pie de fuerza que tiene la revolución en el seno de las masas populares.

Como una herramienta para generar una correlación de fuerza que cubra con un manto de “legitimidad” su accionar violento.

Después de una férrea campaña de desprestigio al CNE (Consejo Nacional Electoral), tanto a nivel nacional como internacional, como también de la investidura del presidente Nicolás Maduro al que catalogan de “ilegitimo e ilegal” ya que caracterizan que su designación es producto de un “fraude electoral” realizado en las pasadas elecciones del 14 de abril, la oposición venezolana se apresta a participar en las elecciones municipales que se realizaran el 8 de diciembre en todo el país.

¿Qué motivación puede tener la oposición para participar de las elecciones si juran y perjuran que son víctimas de maniobras fraudulentas?

Obviamente, tendrán una respuesta elaborada desde su retórica democratista, pero nada tendrá que ver con sus verdaderas y veladas intenciones que son las que se manifiestan en la vida cotidiana, fuera del escenario electoral.

Vemos con el correr de los meses como aparecen nuevos elementos de “lucha de calle” instigados por la oposición y coincidimos con el gobernador del estado Anzoátegui y ex ministro de educación Aristóbulo Istúriz, cuando al hablar del paro universitario plantea “Los métodos de lucha tienen que ver con estrategias de la oposición” y agrega “lo primero que tienen que hacer los dirigentes es mantener su planteamiento en el plano reivindicativo, en la medida que eso se vincule, se utilice y se preste como un elemento desestabilizador dentro de los planes de la oposición, el conflicto no va a encontrar salida”[iii].

En este contexto el dirigente de Voluntad Popular  Leopoldo López manifiesta a la prensa “el día de ayer el CNE formalmente convocó a las elecciones el 8 de diciembre, nosotros ratificamos que ese es un camino que hay que recorrer, vamos a las elecciones, claro que hay que votar, pero debemos dejar muy claros que aunque hay que transitar este camino, eso no es suficiente”   y afirma “No es suficiente porque la crisis que está planteada hoy en Venezuela requiere que nos activemos en todos los terrenos” .

Estas declaraciones, que se pueden interpretar como un mensaje subliminal, como esas cosas que se deben leer “entre líneas”, me hacen pensar; los hechos violentos ocurridos después de las elecciones del 14 de abril y que generaran más de diez muertos, heridos, y una situación de caos momentáneo, ¿no habrán sido un ensayo, una práctica, una puesta en escena de un plan desestabilizador más ambiciosos?

¿Qué ocurriría si en las elecciones del próximo 8 de diciembre, la oposición que viene con resultados a su favor del 14 de abril pasado en muchas partes del país, especialmente el algunos estados como Mérida, Táchira, Zulia, Carabobo, Falcón o Nueva Esparta, perdiera a manos del oficialismo?, ¿se repetirían a gran escala los sucesos violentos de abril al volver con la cantaleta del fraude?, y si ganaran en la mayoría de las capitales de los estados ¿esto no significaría un pie de fuerza para una escalada mayor de violencia dentro de sus planes desestabilizadores?

La oposición está hegemonizada por sectores fascista y hasta el momento el resto no se ha distanciado de la política que ellos plantean, es más le han servido de comparsa.

Las últimas novedades sobre las detenciones de paramilitares, el nuevo incidente con Colombia y la denuncia transmitida por el periodista José Vicente Rangel sobre una presunta compra de aviones de guerra a Estados Unidos por gente ligada a la oposición venezolana[iv], configuran un cuadro preocupante que no debe ser menospreciado a la hora de tejer posibles escenarios en la vida política de Venezuela.

Es nuestro deber y nuestra responsabilidad estar vigilantes ante las maniobras de estos profesionales de la mentira y la manipulación y tomar conciencia de que más allá de nuestras diferencias, encuentros y desencuentros en el campo revolucionario, el enemigo es el enemigo, viene por la Patria y viene por Nuestro Futuro.

Creando la realidad virtual. (Guerra 4ta Generación)



Quienes participamos cotidianamente en la comunicación alternativa librando la batalla contra la comunicación hegemónica de las cadenas corporativas de medios –en este escenario que el propio enemigo ha definido como la "Guerra de Cuarta Generación"– nos vemos obligados a ir más allá del mero ejercicio de elaborar contenidos, debemos estudiar con atención la parte más oculta de los efectos que los medios de comunicación producen en la gente, y de cómo  esos efectos están directamente relacionados con el sistema de dominación imperante.

Así, una de las primeras cosas que descubrimos es como los formatos y los contenidos utilizados por el sistema de medios son elaborados de tal forma, que consiguen mucho más que la acción obvia de desinformar (proporcionando visiones sesgadas de los hechos, ocultando e invisibilizando aquello que "no conviene" hacer público y llegando a proporcionar datos que no son reales, sino el producto de una elaboración intencionada).

El efecto es más sutil entonces que el mero resultado de engañar o confundir al público. En realidad consiste en manipular la visión del mundo de los receptores, para lograr al final que acepten intelectual y emocionalmente como "natural" un status quo social, cultural y político en el cual siempre queda bien definido quienes mandan y quienes obedecen, quienes son los que tienen "la sartén por el mango" y quienes somos los que no la tenemos. Los medios de comunicación van suministrando no solo informaciones sino también creencias, sistemas de valores, modelos éticos y estéticos, que modelan nuestra percepción de "como es el mundo", nuestra cosmovisión (Weltanschauung, la han llamado algunos filósofos alemanes). Así es que se logra establecer el mejor sistema de dominio posible: Lograr que los dominados piensen y vean el mundo con los ojos de los dominadores.

Y no se trata en absoluto de un abstracto modelo teórico. Surge directamente de los hechos habituales y constantes en el mundo de la comunicación.

Un ejemplo vivo

Hace un tiempo que venimos realizando una serie de análisis sobre el Medio Oriente, concretamente del conflicto bélico en Siria. Al respecto del último que realizáramos, nos escribe un colega periodista de Centroamérica que plantea ciertas interrogantes, cuyo contenido nos muestra hasta qué punto las "matrices de opinión" y los juicios de valor proporcionados por la media corporativa elaboran nuestra perspectiva y nuestra apreciación de los acontecimientos. Cuando nos dice que entiende que el origen del conflicto se debe a "las aspiraciones de un pueblo que buscaba la democracia", constatamos hasta dónde la sistemática repetición de un concepto emitido, logra que éste se haga nuestro sin darnos cuenta y que lo consideremos como "lo real".  El Mecanismo es tan poderoso que no solo es absolutamente efectivo sobre la gente más desprevenida o ingenua, sino que opera también sobre aquellos que no sólo somos críticos, sino que combatimos directamente al sistema.

Así, la forma machacona de insistir con la idea de que es necesario "llevar la democracia" realizada por los medios cada vez que hablan de Siria, nos oscurece y hace más difícil percibir que:

1)     La "democracia" de la cual hablan es la democracia representativa y partidista, una institución inventada por Occidente en el Siglo XVIII en la Revolución Francesa, que ha sido históricamente ajena a las culturas islámicas y que, con la prepotencia imperial y colonialista que Europa usó durante siglos, se pretende imponer a rajatabla (al respecto tenemos como cercano ejemplo –entre otros– el exterminio religioso que la conquista provocó en nuestras tierras americanas, donde impuso a sangre y fuego la religión Católica Romana de los conquistadores eliminando absolutamente a las autóctonas).

2)     "Llevar la democracia" a Siria es un argumento de feroz hipocresía, ya que se utiliza exclusivamente para aquellos países que, según los Estados Unidos, pertenecen a lo que George W. Bush bautizó como el "Eje del mal", tales como Irak, Afganistán, Libia, Siria o Irán. Nada se dice nunca de otros países del área, como Arabia Saudita, Jordania, Yemen o Qatar, gobernados por monarquías absolutistas hereditarias –esas sí tiránicas y represoras de sus pueblos– pero que como son "países amigos", a ellos no es necesario "llevarles la democracia" (por lo menos el gobierno de Bashar Al Asad ha surgido de elecciones y las encuestas dicen que tiene el apoyo de la mayoría de su pueblo).

La forma como se logra internalizar esta visión emplea distintos recursos. Uno de ellos es la manipulación del lenguaje. Nótese por ejemplo, como todo país opuesto a los intereses de los EEUU, deja automáticamente de tener un "gobierno" para pasar a ser un "régimen". Así será definido sistemáticamente por los medios (con todas las implicaciones emocionales y éticas que la nueva palabra implica). Igualmente véase como toda noticia relacionada con Siria –no importa a que se refiera– transmitida por cualquiera de las corporaciones transnacionales (CNN, DW, RTE, RAI, RTF, etc.) comienza siempre explicando lo dictatorial, despótico o agresor de su pueblo que es el gobierno de Damasco. Estos y otros elementos (implicaría un estudio en profundidad identificarlos a todos con mayor precisión) están siempre presentes en la elaboración de la comunicación para la dominación.

La creación de la realidad virtual

En definitiva, la acción manipuladora de los medios de comunicación llega hasta transmitirnos una "realidad virtual" conformada de acuerdo a los valores, creencias e intereses de los centros de poder, que logra colocar a grandes masas de seres humanos en una actitud existencial pasiva y de aceptación, que las mantiene apoyando o siendo indiferentes, pero nunca confrontando al status quo. Esto se muestra con gran transparencia en los propios Estados Unidos, dónde suceda lo que suceda, la absoluta hegemonía de unas pocas cadenas de medios (que funcionan sincronizadamente y cubren todo el espectro disponible de la comunicación) mantiene a millones de personas dentro de una visión tan limitada y condicionada del mundo, que prácticamente los estupidiza y los vuelve apáticos ante cualquier coyuntura social o política que provocaría por lo menos una reacción en otras latitudes.

Quisimos aquí proporcionar un ejemplo concreto de una realidad cotidiana de esa manipulación invisible. Estamos conscientes que estas consideraciones solo logran mostrar la punta del iceberg de las implicaciones de la acción de los medios y de sus efectos en nuestras sociedades. El debate sigue abierto, y solo con el aporte de múltiples voces y opiniones lograremos, no solo desentrañar la oculta madeja, sino también hacerla del dominio de todos.

jueves, 13 de junio de 2013

El Imperio Contraataca.



Del 20 al 24 de mayo próximo pasado se realizó en la ciudad de Cali Colombia la reunión cumbre de la Alianza del Pacífico. Aunque este es el séptimo cónclave de ese nivel en los dos años de existencia de tal coalición de naciones, la misma adquirió gran notoriedad en términos mediáticos dada las circunstancias en que se realizó en el marco de una ofensiva política superior de Estados Unidos en el continente que busca, en el corto plazo, consolidar un grupo de países que logren quebrar la voluntad integracionista de América Latina y el Caribe al margen de hegemonías y subordinaciones a imperio alguno. En el largo plazo, la creación de la Alianza del Pacífico se inserta en el conflicto global que enfrenta a Estados Unidos y China por mantener en un caso, y obtener en el otro, la supremacía mundial.

La Alianza del Pacífico se concibe a sí misma como un bloque comercial encaminado a cobrar una relevancia superlativa en el comercio y las exportaciones de la región. Está formada por México, Colombia, Perú, Chile y Costa Rica  que se incorporó en este último encuentro, todos países gobernados por la derecha o la autodenominada centro derecha, pero que tienen en común la orientación neoliberal de sus economías . El objetivo vislumbrado por los países que acudieron a Lima al llamado del entonces presidente de Perú, Alan García, casi en los estertores de su gobierno  en abril de 2011, fueron los de  "profundizar la integración entre estas economías y definir acciones conjuntas para la vinculación comercial con Asia Pacífico, sobre la base de los acuerdos comerciales bilaterales existentes entre los Estados parte".

García, conocido por sus tradicionales volteretas que lo han colocado a través de la historia en las antípodas de la política, asumiendo su habitual comportamiento rastrero, quiso prestar un postrer servicio a la potencia del norte, manifestando desafiante a Mercosur y a los procesos de integración latinoamericanistas de los últimos años que “Esta no es una integración romántica, una integración poética, es una integración realista ante el mundo y hacia el mundo".

Lo que trasluce en el escenario regional es darle vida nuevamente al  Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) la cual fue marginada del escenario político en el continente después de la IV Cumbre de las Américas, por la firme posición asumida por los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Luíz Ignacio Lula da Silva, quienes denunciaron que tal coalición entrañaba una grave amenaza para los pueblos de la región. Ante la desventura, Estados Unidos retrocedió para recomenzar su posicionamiento a través de la firma de tratados bilaterales y subregionales de libre comercio y la promoción de los mismos como vía de facilitar las relaciones económicas con los países de la región a partir de sus propios intereses. De hecho, para ser miembro de esta alianza es requisito fundamental haber firmado tratados de libre comercio con cada uno de los otros participantes en la misma. Es menester recordar que todos los países de esta alianza tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos.

En las siete deliberaciones de más alto nivel que se han realizado hasta ahora, han prevalecido los debates acerca del impulso al comercio e intercambio de bienes y servicios. En el corazón de la propuesta está la profundización del modelo neoliberal que tantas penurias ha causado a los pueblos de la región. Estas prácticas han permitido abaratar la mano de obra para atraer a las empresas transnacionales que campean sobre la base de mecanismos de flexibilización laboral que ponen a los trabajadores en condiciones de minusvalía frente a sus empleadores. Así mismo, la explotación  de los recursos naturales y, en particular la apertura a las transnacionales energéticas y mineras que extraen sin control las riquezas de la región, contribuyen a crear un cuadro que visualiza claramente que esta alianza persigue incrementar el poder económico de las oligarquías locales y su subordinación a la hegemonía del capital transnacional en detrimento de los beneficios de la mayoría de los ciudadanos.

Para Estados Unidos, el interés es claro. En 2005  el entonces Secretario de Estado Colin Powell afirmó que "nuestro objetivo con el Área de Libre Comercio para las Américas es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del Polo Ártico hasta la Antártida, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio".

Más recientemente, hace un mes y medio, John Kerry nombrado por el presidente Obama como sustituto de Hillary Clinton en el mismo cargo,  calificó a América Latina como el “patio trasero de Estados Unidos”. En un discurso ofrecido ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Kerry quiso subrayar la importancia que tiene entablar un “mayor acercamiento con América Latina, por su condición de “´patio trasero’” de su país. Su  esfuerzo en ese sentido lo esbozó a partir de la necesidad de “… hacer lo posible para tratar de cambiar la actitud de un número de naciones, donde obviamente hemos tenido una especie de ruptura en los últimos años”.

Por su parte,  en una entrevista  con el diario colombiano El Tiempo,  durante su visita a Bogotá  a fines de mayo, el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden expresó la misma idea diciendo que "Durante las próximas décadas estaremos poniendo nuestro enfoque en las regiones donde vemos mayores oportunidades, y en realidad no tenemos que buscar más allá del continente americano. No existe otra región en el mundo que contribuya más a la prosperidad de Estados Unidos".

En el ámbito global, la Alianza del Pacífico se inserta en los esfuerzos de Estados Unidos por subordinar la mayor cantidad de países en la lógica de lo que los analistas de temas estratégicos de ese país han llamado la “contención de China”.  Desde que en noviembre de 2011 se celebraran las dos cumbres anuales de la región Asia Pacífico y sus reuniones y eventos paralelos; la Cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), en Honolulu, Hawai, y la Cumbre de la ASEAN, en Bali, Indonesia, así como una conferencia conjunta de Estados Unidos y Australia, en Canberra, se puso en evidencia el comienzo de cambios trascedentes en la región en lo que el presidente Obama ha llamado el inicio del “siglo asiático estadounidense”
Los eventos paralelos realizados tuvieron lugar en Honolulu, la Reunión de Líderes de los nueve países de la Asociación Transpacífico (TPP, Trans–Pacific Partnership), y en Bali, la Tercera Reunión de Líderes de la Asean – Estados Unidos (Asean–USA), con la novedad de que esta es la primera vez que un Presidente de Estados Unidos participa en una reunión de la Asean–USA.
Las consecuencias de tales reuniones han sido nuevos acuerdos para instalar y/o modernizar bases militares en el Pacífico, ampliación de la fuerza naval estadounidense, en particular de sus portaviones portadores de armas nucleares y la injerencia en los diferendos bilaterales que China mantiene con varios países por la soberanía sobre islas ubicadas en las adyacencias de su territorio. A pesar que China está negociando tales divergencias por vía diplomática, Estados Unidos atiza la discordia a fin de justificar su presencia en la región.
La respuesta belicista del Secretario de Defensa de Estados Unidos Leon Panetta a las intenciones chinas de negociar pacíficamente estos conflictos fue contundente. Justificó el despliegue creciente de sus fuerzas militares como una respuesta “a las potencias emergentes que modernizan con rapidez sus fuerzas armadas e invierten en capacidades para negar a nuestras fuerzas la libertad de movimiento en regiones vitales como el área Asia-Pacífico”.
Es evidente que este esfuerzo necesita de una contraparte desde el otro lado del océano y, al parecer la Alianza del Pacífico es expresión de ese objetivo doble que se mencionó al inicio de este análisis. Como siempre, Estados Unidos juega simultáneamente varios tableros: en este caso el regional y el global con un solo instrumento.